dom

17

jun

2012

Integración o utopía.

 

Si consideramos que la rehabilitación es la base de la integración.   Desarrollando las capacidades potenciales del ciego.   Proveyéndole las herramientas necesarias para su reinserción social, esto en teoría, dado que si éste proceso no se adecúa a la realidad;   que debe enfrentar día a día el invidente, en la profesión, como cuenta propista, deportista o desocupados.  

De no ser así, las dificultades, se multiplicarán en las actividades diarias del no vidente, Transformándose en barreras infranqueables, cuando intente ascender o descender de los distintos medios de transporte, escaleras fijas o mecánicas, transitar en espacios reducidos, entre góndolas de supermercados, veredas con obstáculos, calles poseadas etc.

 

Esta limitación ambulatoria, influirá considerablemente en su carácter, convirtiendo su conducta de interrelación en irascibilidad y resentimiento, para con sus eventuales   solidarios que intenten dialogar o cambiar simplemente algunas palabras.

 

Es por esto que enfatizo en la necesidad, de abordar la problemática que aflige al sector, ajustando la metodología, de readaptación a la realidad que se hace carne en cada ciego. Soslayando la rehabilitación teórica, que se limita a mostrar personas ciegas cosificadas, enseñándoles el uso metódico del bastón, en torno al establecimiento especial, o instruyéndolos en actividades de la vida diaria dentro del mismo. Logrando de ésta manera, que la integración sea solo un espejismo, en el que se reflejan 2 mundos, uno ideal donde nada es imposible para el ciego,   y en las antípodas de éste el real. Donde emergen aquellas personas, invidentes que asumiendo su condición, convencidos de su capacidad, consientes de su limitación hacen de la recidiéncia el ariete que perfore las paredes de la sinrazón.

 

Autor:

José Leal - Argentina

Correo electrónico: lealjocemaría@gimail.com

Escribir comentario

Comentarios: 0